Desde 1992, Casa Decor ha atesorado una colección de edificios históricos y singulares, un extenso catálogo de inmuebles de gran valor arquitectónico, que incluye palacios, palacetes, bancos, embajadas, viviendas señoriales, construcciones industriales e, incluso, un convento.
Para la 60ª edición han elegido un genuino «edificio Casa Decor», tipología canónica que les ha caracterizado durante estos 33 años de andadura por ciudades como Madrid, Valencia y Barcelona.
¿Y cómo es un «edificio Casa Decor»? De porte señorial, estilo decimonónico, con amplios espacios, techos altos, muy luminoso y con detalles de época. En definitiva, un edificio residencial como los que ya no se hacen.
Se mantiene, así, la vocación inaugural de Casa Decor al descubrir, recuperar y abrir nuestro rico patrimonio arquitectónico a la ciudadanía, para poner en relieve la gran herencia cultural de nuestro país.
Casa Decor vuelve a Chamberí, un distrito especialmente apegado a su historia, y en el que han realizado siete ediciones.
EL EDIFICIO DE SAGASTA
El inmueble, de 7.141 m2, distribuidos en bajo, sótano y cuatro plantas, ocupa todo el frente de manzana de la calle Sagasta, desde la Plaza de Alonso Martínez hasta la calle Covarrubias. A pesar de ser dos edificios, fueron planteados como una unidad estética y arquitectónica.
Su imponente fachada está coronada por dos torreones octogonales en las esquinas y uno central en forma trapezoidal, recubiertos de teja de cinc al estilo francés. De cada una de ellos sobresale una hilera de balcones o miradores acristalados que dan dinamismo a la fachada, perfectamente alineada por medio de balcones con balaustrada de piedra, que se alternan con rejería.
La simetría de la fachada está milimétricamente diseñada a través de la composición de los paños de ladrillo visto, todos del mismo tamaño y delimitados por calles de piedra revocada en blanco, que contrasta con el rojo del ladrillo, dando aún más fuerza al alineamiento de todos los elementos.
ARQUITECTURA DECIMONÓNICA
El edificio de Sagasta 33, construido entre 1899 y 1901 por el arquitecto bilbaíno Luis de Landecho Jordán y Urríes, es un espléndido ejemplo del eclecticismo madrileño de finales del siglo XIX, que sigue las tendencias del racionalismo neogótico con la potente presencia del ladrillo visto combinado con la piedra y el metal.
Fue un encargo de la familia Zabálburu, para la cual Landecho había realizado diversos proyectos tanto en Bilbao, como en Madrid. La viuda de Zabálburu le encomendó la realización de dos edificios de viviendas de alquiler en la plaza de Alonso Martínez entre las calles Sagasta y Covarrubias, que constituyen un magnífico conjunto urbano en el que Landecho sintetizó todos los estilos arquitectónicos decimonónicos con elegancia y brillantez.
ESPACIOS AMPLIOS Y LUMINOSOS
Las generosas dimensiones del edificio permitirán la segmentación de más de 50 espacios, que serán un lienzo en blanco que, sin duda, motivará la creatividad de los profesionales y empresas que participen.
Las 90 ventanas abalconadas del edificio garantizan que la luz natural llegue a todos los rincones. Además, dos amplios patios de luces surten de iluminación a todas las estancias interiores.
En 2003 el edificio se sometió a una reforma integral para uso de oficinas, saneando cubiertas y fachada, y manteniendo el portal, las escaleras y algunos espacios principales con elementos originales.
UNA ZONA CON MUCHA HISTORIA
Ubicado en el distrito de Chamberí, el edificio de Sagasta es uno de los señoriales edificios que rodean la plaza de Alonso Martínez, punto de encuentro de tres zonas: Chamberí, Chueca y Malasaña, pertenecientes a los barrios de Trafalgar, Almagro y Justicia. En esta plaza confluyen cinco conocidas vías de la capital: las calles de Santa Engracia y Almagro al norte, la plaza de Santa Bárbara al sur, Génova al este y Sagasta al oeste.
A finales del siglo XIX, la plaza, que antiguamente se llamaba glorieta de Santa Bárbara por hallarse ahí la puerta de Santa Bárbara, fue rebautizada en honor del jurista y político burgalés Manuel Alonso Martínez (1827-1891), autor del Código Civil de 1888.
En esta misma época, se acomete el Ensanche de Madrid, según el plan de Carlos María de Castro, que afectó directamente estas parcelas circundantes a la plaza de Santa Bárbara. De hecho, en el solar que hoy ocupa el edificio de Sagasta, se encontraba la primitiva Real Fábrica de Tapices, levantada en 1720 por Felipe V. Fue trasladada a su ubicación actual de la calle Fuenterrabía y derruida en 1880, para dar paso al majestuoso edificio que conocemos hoy.
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