El otoño de 2026 recupera el placer de vestirse. El cuero vuelve con fuerza, la sastrería cambia sus proporciones, el terciopelo reclama protagonismo y una nueva feminidad se abre paso en las pasarelas. Estas son las tendencias que realmente merece la pena conocer

Las colecciones de otoño-invierno 2026/27 han dejado algo claro: después de varias temporadas dominadas por la discreción, el armario vuelve a querer hacerse notar.
No necesariamente a través de prendas extravagantes. La novedad está en las proporciones, los materiales y, sobre todo, en una forma mucho más personal de combinar lo que ya conocemos.
Prada, Chanel, Givenchy, Loewe o Dior han trabajado precisamente sobre esa idea: revisar los clásicos en lugar de sustituirlos.
El cuero marrón será uno de los grandes protagonistas



Si hay una inversión que tiene sentido de cara al próximo otoño es una buena prenda de cuero.
Pero atención al color.
El negro deja espacio a chocolates, coñac, caramelo y marrones profundos.
Gabriela Hearst lo lleva prácticamente de pies a cabeza, mientras el street style ya empieza a anticipar esta predilección por cazadoras, trenchs y abrigos de cuero.
Cómo llevarlo: una cazadora de cuero marrón sobre jersey de cuello alto y pantalón masculino puede convertirse en uno de los uniformes más fáciles del otoño.
La nueva sastrería marca cintura



Después de años escondiendo el cuerpo bajo americanas enormes, la silueta comienza a cambiar.
Vuelven las chaquetas construidas, las cinturas ligeramente entalladas y hasta el péplum, reinterpretado de una manera mucho más arquitectónica.
Prada, Loewe y otros diseñadores están experimentando con estas nuevas proporciones, mientras Chanel, Givenchy y Balenciaga recuperan una mujer elegante pero alejada del clásico traje de oficina.
Palomo Spain también ha explorado esta temporada hombros redondeados, cinturas escultóricas y péplums construidos.
No significa abandonar el oversize. Significa que vuelve a existir una alternativa
El terciopelo sale de la noche



Una de las tendencias más bonitas del próximo otoño será también una de las más fáciles de adaptar a cualquier edad.
El terciopelo regresa.
Y no exclusivamente en vestidos de noche.
Aparece en chaquetas, pantalones, faldas y prendas que pueden mezclarse con tejidos mucho más cotidianos. ELLE lo señala entre las tendencias destacadas de otoño 2026.
La combinación interesante será precisamente evitar su lado excesivamente formal:
terciopelo + denim,
terciopelo + punto,
terciopelo + camisa masculina.
La nueva romántica no es nada cursi



Volantes, transparencias, encajes, tejidos delicados y cierto aire bohemio continúan presentes, pero ahora conviven con cuero, botas y prendas mucho más contundentes.
Es lo que empieza a definirse como una nueva interpretación del romanticismo.
La diferencia está en el contraste.
Una blusa romántica funciona mejor con un pantalón masculino que con una falda igualmente romántica.
Un vestido vaporoso, con una cazadora de cuero.
Una falda delicada, con un jersey grueso.
La clave del otoño estará precisamente en no vestirse siguiendo una única estética.
Los vaqueros no desaparecen, pero sí cambian



El denim continúa siendo imprescindible, aunque este otoño no habrá un único vaquero ganador.
Conviven el cigarette jean, el pantalón ancho, las cinturas altas, los lavados claros, el denim desgastado y hasta los colores. Dior, Chloé, Isabel Marant o Stella McCartney son algunas de las firmas que han trabajado estas nuevas interpretaciones.
Para un armario real, nos quedamos con dos:
un vaquero recto ligeramente alto de cintura y uno ancho con buena caída.
Probablemente no necesites muchos más.
La verdadera tendencia será volver a jugar con la ropa

No hace falta sustituir el armario cada seis meses.
Prada ha convertido el propio styling en tendencia: superponer prendas conocidas, alterar proporciones o introducir un accesorio inesperado puede transformar completamente aquello que ya tenemos.
Y los accesorios de preotoño apuntan precisamente en esa dirección: pañuelos de seda, cinturones con borlas, collares superpuestos, bolsos blandos, guantes de color, mocasines y botas altas.
El próximo otoño, más que preguntarnos qué tenemos que comprar, quizá deberíamos empezar preguntándonos cómo podemos llevar de otra manera lo que ya tenemos.