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Ricardo Martín ha elegido para su esperado retiro después de haber dado parte de su vida a la banca, un apartamento en Jávea a la sombra del Montgó, montaña icónica de la zona, a pocos pasos de un agua transparente y playas de roca prácticamente desérticas.

 

El apartamento destaca por su sencillez; dos habitaciones, un baño, una cocina abierta y la magnífica terraza. Cuando entras te atrapa la cantidad de luz que baña cada rincón. Las paredes son azules por el vínculo de este color con su pueblo manchego.

Conforme avanzamos a la derecha se abre una cocina abierta al salón, muy práctica y bien aprovechada.

El espíritu inquieto del propietario le lleva a constantes renovaciones, a esto le sumamos su afición por los rastros y mercadillos en busca de piezas especiales para crear unas decoraciones muy personales donde la comodidad tiene que ser la nota más destacada. En el salón queda patente estas cualidades y podemos observar, por ejemplo, los innumerables jarrones, muchos de ellos piezas de gran valor. Una alfombra de fibra natural se extiende por todo el salón aportando calidez, tengo que destacar el antiguo mueble de la televisión de estilo nórdico, una verdadera joya.

En la habitación principal encontramos un gran ventanal y lo mejor es que desde la cama podemos ver el mar. Seguimos con una decoración sencilla que no abruma. La habitación de invitados es otro claro ejemplo de sus excursiones a los rastrillos donde encuentra objetos que han tenido un pasado y ahora van a formar parte de una nueva historia, como él suele decir.

Para mí la terraza es la estancia principal de la casa. Con un cerramiento acristalado sin perfiles de Lumon, el cual nos ofrece una visión total sin cortes que se recoge de una manera muy ingeniosa, ha conseguido integrarla totalmente. Ésta a su vez, está divida en dos ambientes, uno es la tranquilidad, dos buenos butacones y un armario precioso que crean el marco ideal para leer, relajarte…, el otro lado es la vida, el día a día tanto en invierno como en verano, recordemos que Jávea goza de un clima templado todo el año. En esta zona de la terraza es donde se come, se tardea, y se desayuna con unos amaneceres de ensueño.

Este apartamento es un claro ejemplo de armonía, es una decoración bastante ecléctica en la que no resalta ningún elemento por encima de otro, pero en su conjunto crean una atmósfera de paz, de equilibrio donde después del ajetreo diario es el lugar ideal para desconectar del mundo.

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