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La selección de cada inmueble de Casa Decor responde a un proceso medido y consciente: buscan edificios capaces de activar la experiencia del visitante y de dialogar con la ciudad desde el diseño, la innovación y la cultura. Por esta razón, esta casa-palacio, en el corazón del Barrio de las Letras, refuerza el proyecto curatorial de Casa Decor, que no solo consiste en transformar un inmueble, sino también en activar el barrio y la ciudad de Madrid, proyectando su creatividad y talento más allá de nuestras fronteras. 

LA ENTRADA

El edificio, proyectado como residencia del marqués de los Vélez y conde de Niebla, entre 1892 y 1895, se construyó al estilo de los palacetes urbanos de la época, con bajo y tres alturas. 

En el semisótano se encontraban las cuadras, las cocheras y una vivienda para el servicio y, en la planta baja, el acceso a la finca desde la calle San Agustín. 
Desde este paso se alcanzaba el vestíbulo y la escalera principal del palacio, dispuestos al estilo clásico, con solado y escalinata de mármol blanco, columnas exentas y molduras decorativas.

EL VESTÍBULO

La llamativa y monumental escalera que preside el vestíbulo es uno de los elementos más representativos del palacio. Al parecer, pudo ser un añadido posterior, tanto por la meseta intermedia abierta al vestíbulo como por su singular diseño curvo, que nos acerca más a las tendencias deco de las primeras décadas del siglo XX. 

En esta planta se hallaban las zonas de trabajo, como el despacho del marqués y otras estancias administrativas.

Este fantástico espacio será adecuado por los copropietarios del edificio y Patrocinadores Principales, Sircle Collection y Take Point. Aquí darán la bienvenida al visitante de Casa Decor en lo que será el hall de su futuro hotel Sir Agustin. 

LA PLANTA PRINCIPAL

La escalera desemboca en la planta principal, un señorial espacio coronado por un gran lucernario que ilumina la escalera decorada en este tramo por una impresionante vidriera de la Casa Maumejean sobre la que destaca el escudo familiar. Un conjunto de columnas exentas con capiteles al estilo corintio organizan este espacio alongado, trazado por molduras que recorren la bóveda.  

 

En esta primera planta se encontraban las estancias más nobles, como el salón de baile y los dormitorios principales de la familia, en tanto las plantas segunda y tercera se destinaban a cuartos de servicio.

LA CAPILLA
En 1926, al fallecer los marqueses sin descendencia, el palacio pasa a manos de la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, por lo que se realizan una serie de reformas de adaptación para escuela-convento, a lo largo del siglo XX. El elemento más destacado es, sin duda, la capilla (hoy desacralizada), que se ubica en las antiguas cocheras del palacio.

Con una planta rectangular de 164 m2, cuenta con un espectacular lucernario de cristal que sirve para dar luz al interior del espacio, que dispone de pequeñas ventanas a la calle.

RICO TRABAJO ARTESANAL
La rica decoración de todo el conjunto alterna formas del renacimiento plateresco con cierto gusto por lo medieval y guiños mozárabes, especialmente en paredes y techo.

Los techos de escayola asemejan artesonados con relieves y guarniciones; las paredes están labradas con motivos de vegetación de aire mozárabe, y todo ello salpicado de figuras religiosas llenas de misticismo medieval, muy del gusto estilístico de las órdenes religiosas de los años 20.

Toda esta virtuosa labor fue realizada por los talleres de arte Granda, que llegó a contar con más de 200 maestros artesanos y que, aún hoy, sigue siendo uno de los más prestigiosos e importantes talleres de arte litúrgico del mundo.

UNA NUEVA VIDA CONVENTUAL

Alrededor de 1941, al ampliar las actividades como colegio, se hizo necesario levantar una cuarta planta para albergar las habitaciones de las residentes. Para esta ampliación, se continuaron los ordenamientos clásicos establecidos en el proyecto primitivo, si bien simplificados y racionalizados, con intención de armonizar con el conjunto del palacio sin desmerecer la escala del edificio.

Desde entonces, el inmueble ha sufrido diversas reformas de acondicionamiento hasta la última, en 2009, cuando se realizaron labores de modernización de los espacios y que ha dado como resultado la superficie construida actual: 3.500 metros cuadrados.

A pesar del cambio de actividad del edificio, de suntuoso palacio a sobrio convento, aún se conservan huellas señoriales en la planta baja y principal, como la hermosa entrada de acceso al vestíbulo, con suelos de mármol blanco, vidrieras de la Casa Maumejean, elaboradas molduras y cornisas y una monumental escalera semicircular.

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