La firma presenta su colección FW26-27, una propuesta que revisa sus códigos más reconocibles desde una mirada más contemporánea, urbana y relajada

Evolucionar no siempre significa romper con lo anterior. Esa es la idea que recorre Vértice, la nueva colección FW26-27 de BOJ, concebida como el punto de encuentro entre aquello que forma parte de la identidad de la firma y una nueva manera de expresarlo.

La transformación se percibe especialmente en las siluetas. Las proporciones se relajan, los pantalones ganan amplitud y cuadros y jacquards adquieren mayor presencia. El romanticismo característico de BOJ permanece, pero ahora convive con prendas más depuradas y estructuradas.

Una evolución que habla también de una mujer que sigue siendo la misma, aunque quiere vestirse con mayor libertad, naturalidad y una actitud más contemporánea.

Tres momentos: Sève, Élan y Aube

Vértice se presenta a través de tres cápsulas que acompañan el paso del otoño al invierno.

Sève —savia en francés— abre la colección desde su lado más luminoso. Estampados Liberty, flores de inspiración vintage, bordados y cuadros se mezclan con turquesas, rosas empolvados, azules y crudos. Las blusas románticas aparecen junto a denim de silueta amplia y prendas de líneas más limpias, haciendo que la feminidad resulte menos evidente y más espontánea.

Con Élan, la propuesta gana carácter. Tartanes, cuadros gráficos y tejidos de inspiración étnica aparecen en óxidos, verdes, marinos, mostazas y burdeos. También las formas adquieren mayor fuerza: pantalones amplios, chaquetas con presencia y faldas largas llevan a BOJ hacia un territorio más urbano.

El recorrido culmina con Aube, el capítulo dedicado a las ocasiones especiales. Vestidos, jacquards y texturas más ricas construyen una propuesta que huye deliberadamente del concepto tradicional de ropa de fiesta. Vestirse de manera especial no queda reservado a una gran celebración: puede ser una cena, un encuentro o simplemente las ganas de sentirse diferente.

Cambiar sin dejar de ser BOJ

En Vértice permanecen el cuidado por el patronaje, los tejidos con personalidad, los detalles de atelier y esa feminidad que forma parte del ADN de la firma. Lo que cambia es la forma de combinarlos.

BOJ no busca vestir a una mujer diferente, sino ofrecer una nueva manera de vestir a la mujer que ya estaba ahí.

Y quizá sea precisamente esa la idea más interesante de Vértice: demostrar que evolucionar también puede significar seguir siendo una misma.

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