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Experimental Group da (nueva) vida al legendario Hotel Regina en la ciudad costera Biarritz con un impecable interiorismo a cargo de Dorothée Melichzon.

Dani García

Situado en un acantilado frente al océano, el hotel Regina Experimental cuenta con unas vistas privilegiadas de la bahía de Biarritz. Su amplio vestíbulo cobra vida con un interiorismo de Dorothée Meilichzon inspirado en la zona, mientras que su arquitectura neovasca y los detalles art déco de su decoración se complementan con diversos elementos japoneses.

Construido en 1907 por el arquitecto y paisajista Henry Martinet, Regina Hotel & Spa ha sido desde sus inicios un establecimiento legendario situado en la costa vasca, un edificio que posee una grandiosa estructura de la Belle Époque con un monumental atrio de 15 metros de altura, amplios ventanales, un techo de cristal Eiffel y abundantes detalles art déco.

El Bar: Varios salones pequeños reciben a los huéspedes bajo el gran techo acristalado en el cual fluye la luz natural, reflejada por una paleta de colores verdes, rojos oscuros y azules, así como por la cerámica y las texturas naturales que decoran las estancias.

En el corazón del hotel Regina Experimental se encuentra un bar de cócteles original de los años veinte. En su interior, un enorme mostrador rinde homenaje a la arquitecta Eileen Gray y los sofás recuerdan las formas de la pasarela Itsasoan de Getaria. Los rincones íntimos se iluminan con lámparas de papel colgantes de Ingo Maurer y Anthony Dickens, con un piano tomando el protagonismo como pieza central.

Las Habitaciones: Los pasillos del hotel se elevan desde la escalera central que envuelven al atrio, donde 72 habitaciones bañadas de una paleta de colores crudos, azules, verde oscuro y rouge Basque cuentan con vistas océano o al emblemático campo de golf de Biarritz, uno de los más prestigiosos de Europa.

Los dormitorios están inundados de detalles compuestos por cuerda japonesa, que se combina con rayas marinas y frescos de escayola con motivos acuáticos. Evocando la atmósfera de un transatlántico, cada habitación incorpora también formas curvas y largas líneas horizontales.

El Spa: Tres amplias cabinas y un hammam albergan el nuevo spa Susanne Kaufmann & Alaena, que combina el poder de las montañas con el del océano. Cada tratamiento se realiza con productos de Susanne Kaufmann, fabricados en el corazón de los Alpes austriacos, en Bezau, mientras que Alaena se fabrica en Biarritz. Los protocolos de tratamiento del Spa combinan esencias naturales puras y preciadas, así como activos de última generación con técnicas de masaje tradicional: como movimientos dirigidos y tratamientos antioxidantes para el rostro; exfoliación y envolturas corporales para el Rituel Atlantique, así como un drenaje linfático inspirado en el masaje japonés Kobido.

En el exterior, el hotel cuenta con una gran piscina.

El Restaurante: El amplio restaurante del hotel y su gran terraza con vistas al océano alberga a Frenchie Biarritz, una creativa brasserie enraizada en la cultura culinaria vasca a cargo del chef Gregory Marchand. Su menú incluye trucha de Banka, cerdo negro de Gascuña, mer- luza de San Juan de Luz, cordero lechal, ternera rosada de Axuria, queso vasco de oveja de la granja Aldudes, queso Ossau-Iraty y, por supuesto, pimiento de Espelette.

La Tienda: Bañadores Paramidonna, la última colección de bolsos de la firma Milaner o la famosa marca de cosmética solar española Kream son algunas de las marcas que abastecen a la boutique del hotel, que ofrece una selección de ropa y accesorios de última generación.

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