Tarde de jolgorio y carnaval en la que hemos quedado con José Ramón Negrete,  uno de los hombres que desde Ciudad Real, logró llegar a lo más alto en el mundo de la moda allá por los felices y creativos años 80, y lo mejor de todo, nunca tuvo intención de conseguirlo. Alto, musculado, con la piel morena fruto de su reciente llegada de Guatemala, y con un año más recien cumplido. “Soy bisiesto, los cumplo cada cuatro años”, nos dice mientras se sienta tranquilo con esa actitud despreocupada, propia de gente elegante de verdad.

Pedimos un café entre murmullos en tono elevado de una cafetería llena de gente, algo inaudito y ansiado en los momentos tan difíciles que sufre el País (Cov-19).

“Todos hemos tenido un pasado”

El calor, la temprada edad, 14 años,  y las ganas de hacer algo a pesar de todo, fueron los factores que llevaron a Negrete hasta la escuela de Coros y Danzas de Ciudad Real, nuevamente sin intención clara de dedicarse a este arte, pero como era de esperar, se le dió genial. “Me metí a bailar por hacer algo en verano pero de pronto, se me dio bien, el grupo de mayores viajaba mucho, hacían giras por diferentes países; Japón, Londres.. y alguien fallo. Ocupé su lugar y fue fantástico, viajar y conocer más allá de lo que te rodea”.

Ese abrir de miras que ofrece salir de tu zona de confort, y el amor, motor potente de casi todo, empujó a Negrete a escapar en busca de nuevas aventuras en un momento de esplendor, donde todo era nuevo y brillaban las ganas de innovar y experimentar. “Me fui a  vivir a Valencia por amor. Con 21 años trabajaba en UCD, primer partido político en España. Cuando perdió las elecciones me quedé en paro y fue entonces cuando decidí irme a Valencia por amor”. El amor no duró mucho pero si su trayectoria en un mundo desconocido al que llegó de la mano de uno de los grandes de la moda. “En Valencia me hice con un grupo de amigos, uno de ellos era fotógrafo que había trabajado con el diseñador Francis Montesinos. Un día le acompañé a la tienda de Montesinos y allí estaba él, le preguntó al fotógrafo quien era yo y si quería hacer fotos y un desfile, y dije que sí, porque no”.

 

“Me costó al salir de una ciudad conservadora, no estaba acostumbrado a llevar faldas, camisas transparente con Montesinos. Aprendí a decir bueno, me pagan por llevar esto, es mi trabajo. Me ha servido bastante”

Un desfile y otro, campañas publicitarias en Madrid, París, Londres…Su carrera parecía imparable pero no iba al compás de sus aspiraciones, al fin y al cabo, no era algo que había buscado. “Trabajé al nivel más alto, Cortes Inglés, Sara Navarro, Loewe, una campaña mundial con Adolfo Domínguez…En esos momento me llamó mi hermana para montar una tienda aprovechando mi posición en el mundo de la moda. La idea era ayudar pero no volver, ya que tenía proyecto de trabajar en Milán con una agencia, pero…”. La ilusión por crear algo nuevo y propio tuvo demasiada fuerza para combatir con el atractivo pero duro mundo del modelaje. Fruto de aquella decisión nació la tienda de moda “IMAGEN” 

 

 

En los 80 Ciudad Real tenía mucha vida, teníamos ganas y deseos de ser parte de la cultura de la ciudad.

¿Cómo fue tu vuelta?

En la época de la tienda descubrí mi parte creativa, a la que me dedico ahora gracias a la experiencia de eso años, montando escaparates, impartiendo cursos sobre lo que hoy llamamos Visual Merchandising. Fue una época muy creativa en la que hacíamos grandes desfiles con diseños de los mejores, entre ellos Manuel Piña, un buen amigo. También en aquel momento me reencontré con Helena Barquilla.

¿Cuéntanos cómo se coció la carrera de la que fuera una de las mejores modelos de los 90?

A Helena Barquilla la conozco desde que nació, sus padres vivían al lado de mis abuelo, yo era amigo de sus padres. Me la encontré en una discoteca con 14 o 15 años, la cara era la misma pero había crecido, estaba altísima y guapísima. Me dijo que quería ser modelo, entonces le dije a Manuel que había una chica que era su prototipo y la presentación fue espectacular. Un desfile en el Quijano donde Helena desfiló con el vestido negro impresionante y dificilísimo de llevar, a modo de prueba. Ella lo hizo espectacular llamando la atención de Manuel. El resto ya lo conocéis todos.

¿Cómo surgió la idea de montar un local de copas?

A los dos años y medio nos ofrecieron un local, y montamos “PIROPO”. Era una época en la que Ciudad Real tenía mucha vida, teníamos  ganas y deseos de ser parte de la cultura de la ciudad y había creatividad, cada uno daba su personalidad, la gente hacía el recorrido; el Dorado, Ave Turuta, Reprix, todos con música  y estilos diferentes, dando opciones a la gente. Todo eso se perdió, hoy todos ofrecen lo mismo y solo les mueve la idea de ganar dinero, pero se puede ganar dinero de muchas formas.

¿Hasta qué punto te ha ayudado tu imagen?

Yo trabajaba con mi imagen pero no me creía el más guapo ni el más alto, cierto que nos miramos  al espejo y te ves, pero sí he sabido utilizarla de forma humilde, y lo de modelo me ayudó bastante.

En aquel momento nos invitaban a muchas fiestas como reclamo, era parte de tu trabajo y una oportunidad de conocer a gente, ahora no pasa porque ni el modelo es consciente de esa imagen que puede dar, y solo le importa que le inviten a copas gratis. 

¿Por Qué  volviste a dejar Ciudad Real?

Yo me fui porque se me quedó pequeña la ciudad, intenté crecer aquí, pero no fue posible, la gente que hace cosas diferentes al final se va porque no hay público que apoye y somos una sociedad complicada. Hay mucha envidia y más que apoyarte te  machacan, la envidia está destruyendo una ciudad que podría ser estupenda por su cercanía con Madrid, porque hay  gente muy válida. Al final te das cuenta que o reaccionas o será una ciudad sin personalidad ninguna, la aprovecharán los que vienen de fuera. Y eso me da rabia pero es consecuencia de que no han apoyado cosas que se han  hecho aquí, y nos hemos tenido que ir. 

¿Qué proyectos tienes en estos momentos?

Desde 2003 colaboro con la Fundación Incycle (Cámara de comercio de España) como director de proyectos en cursos de apoyo y mejora para pymes y emprendedores, mi especialidad es imagen, decoración comercial así como Visual Merchandising. Además de esto soy director de imagen de la marca Athenea, la principal tienda de moda de Alta Costura de Guatemala, donde volveré en mayo para impartir unas clases sobre imagen comercial en el centro de moda centroamericano. Me ha gustado mucho la ciudad y a esta edad no creo que pasen muchos trenes más, aunque la edad es cuestión de números, mientras me ilusione un proyecto, cumplir y seguir cumpliendo eso es lo importante. No sé si me quedaré 3 meses, un año, me voy a dejar llevar pero volveré a Madrid donde tengo mi casa. Ciudad Real es mi ciudad, la adoro pero mi vida no está aquí. 

 

Y así acabamos rumbo a la figura que representa el inicio de todo, la manchega. Junto a ella José Ramón posa orgulloso y satisfecho 

 

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