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La diseñadora cordobesa Juana Martín presentó el pasado 12 de marzo en Madrid su esperada colección flamenca «Herencia», un homenaje a la transformación de la figura de la flor de lo efímero a lo eterno en el flamenco, que refleja que todo lo que nace para desaparecer puede, a través del arte, volverse inmortal

La noche culminó con un reconocimiento especial: a los pocos minutos de concluir el desfile, la diseñadora recibió el Premio L’Oréal por su trayectoria, un galardón que coronó esta velada. Este es su único desfile previsto en España para el año 2026.

El desfile tuvo lugar en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, enclave histórico donde la pintura, la escultura y la creación contemporánea conviven en un diálogo permanente con el tiempo. Como sucede en las salas del museo de la Academia, donde la naturaleza pintada continúa abierta en una primavera sin final —desde las composiciones florales de Margarita Caffi hasta las guirnaldas de Nicolás León Smith o la célebre La Primavera de Giuseppe Arcimboldo—, la flor en «Herencia» se desprendió de su destino marchito para transformarse en el lenguaje visual que perpetúa la tradición flamenca. En este escenario cargado de simbolismo se dieron cita destacadas figuras del ámbito cultural y social. Entre los invitados VIP estuvieron presentes Macarena Rey, Lorenzo del Castillo, Raquel Sánchez Silva, Estrella Conde Morente, Carmona Orellana y Rosy de Palma, junto a referentes del mundo de la moda y el arte.

En «Herencia», la flor dejó de ser un adorno pasajero para afirmarse como símbolo de identidad. La colección nació de una reflexión profunda sobre lo efímero y lo eterno: la vida que se extingue frente a la imagen que permanece gracias al legado cultural y artístico. En sus orígenes, la flor natural —rosa, clavel o jazmín— se prendía al cabello como un gesto espontáneo, vivo y perecedero, tan fugaz como el cante o la fiesta. Con la consolidación del flamenco como lenguaje escénico en el siglo XIX, aquel gesto cotidiano se convirtió en símbolo y la imagen de la mujer con flor pasó a formar parte del imaginario cultural andaluz. Desde la mirada de Juana Martín, la flor se resignificó como archivo y como forma escultórica: ya no pertenece solo a un instante, sino a una memoria colectiva que la transforma en volumen, en identidad y en permanencia.

La propuesta se construyó a partir de volantes de carácter escultórico, bordados que evocan la herencia andaluza y tejidos como tafetanes, organzas, encajes, satenes, lunares y drapeados cosidos a mano, que capturaron el movimiento. Cada diseño se concibió como una flor suspendida en el tiempo. La paleta cromática transitó desde la intensidad vibrante de los tonos vivos —rojos, naranjas, salmón, negros y tierra— hasta matices profundos y atemporales que evocaron permanencia, subrayando la fuerza y la pasión inherentes al arte flamenco. «Herencia» fue, ante todo, un relato emocional: un puente entre celebración y memoria, entre raíz y contemporaneidad. Cada traje se presentó como una pieza de legado, capaz de convertir lo que nace para desaparecer en un símbolo destinado a perdurar.

En esta edición, Juana Martín volvió a rodearse de colaboradores que forman parte esencial del universo de la firma. Málaga de Moda renovó su gran apoyo, impulsando una vez más la visibilidad del talento andaluz en el panorama tanto nacional como internacional. El alojamiento oficial del evento y showroom del día posterior al desfile fue Hyatt Regency Hesperia Madrid, que acompañó a la firma en esta cita especial. El equipo de belleza estuvo liderado por Menchu Benítez en maquillaje y Maqueda 100% al frente de peluquería, junto a KEUNE. La experiencia gastronómica del evento corrió a cargo de Flores de Queso, acompañada por el champagne de Nicolas Feuillatte y los vinos de GLN Vine y Marcos Real, mientras que la coordinación del catering fue gestionada por Herrera Solution. El desfile fue capturado por Factus Productions, encargado de documentar visualmente el universo de la colección

Asimismo, la firma agradeció el apoyo de ACME, el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, OMODA, Madrid es Moda, Ayuntamiento de Madrid, la Escuela de Flores de Madrid, mención especial a Ximénez Group —empresa cordobesa de Puente Genil dedicada a la iluminación LED de proyección internacional— y Calzados Franjul, cuyo apoyo y colaboración contribuyeron a hacer posible este proyecto. Una noche que quedará en la memoria del panorama de la moda española: arte, tradición y excelencia reunidos bajo el mismo techo, sellados con el reconocimiento que Juana Martín se llevó entre aplausos.

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