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La boutique madrileña referente en moda atemporal y selección internacional conmemora un cuarto de siglo con un encuentro entre arte, naturaleza y comunidad

MOTT, la boutique multimarca fundada por Laura Losada en el barrio de Salesas en 2001, celebra su 25 aniversario con un encuentro cercano en la Fundación Fernando de Castro. Veinticinco años escribiendo historias y anécdotas donde las protagonistas son clientas y amigas que han crecido con la tienda, prendas que siguen en los armarios, y una forma de entender la moda que ha demostrado que la calidad y la coherencia tienen recorrido.

Lo que comenzó como un espacio pionero en la calle Barquillo, instalado en un antiguo taller de vestuario de ballet y teatro, se convirtió con el tiempo en uno de los referentes de la moda consciente en Madrid. Desde el principio, Laura Losada tuvo clara su propuesta: calidad por encima de cantidad, autenticidad por encima de tendencia. El hilo conductor de las firmas que componen MOTT es la coherencia: marcas con identidad, tejidos excepcionales, producción cuidada y una visión de la moda basada en la belleza sobria y atemporal. Una selección que nace de una búsqueda constante a través de ferias internacionales, viajes y el contacto directo con marcas y talleres que comparten la misma mirada

Durante 25 años, MOTT ha construido un universo propio donde las piezas ofrecen lo que su fundadora define como «un lujo discreto y duradero»: sofisticación serena, sin necesidad de demostrar nada. Abrigos de buenos cortes, jerséis de cashmere, algodones japoneses, calzado y joyería artesanal que una clientela fiel elige año tras año. En MOTT encuentran una selección única, un trato cercano y honesto, y una experiencia de compra personal que pocos espacios son capaces de ofrecer.

La moda ha cambiado profundamente en estos 25 años: se ha acelerado, se ha vuelto más inmediata y, en muchos casos, más efímera. MOTT ha sobrevivido a todas esas transformaciones siendo fiel a su esencia. Primar la calidad sobre la tendencia, apostar por piezas con detalle que perduran y mantener una relación cercana con la clientela han sido las claves de una longevidad que no es casualidad.

La celebración propone un encuentro cercano y cargado de significado, con una intervención artística concebida especialmente para la ocasión. La ambientación del espacio se inspira en las plantas que dan fibras naturales, el lino y el algodón, en láminas de botánica antigua y en el legado histórico del edificio que acoge el evento.

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