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Un discurso de moda que trasciende lo efímero y convierte a Studio Cumbre en una de las voces más sólidas y poéticas de la escena emergente española

Micaela Clubourg, Creative Director de STUDIO CUMBRE

En la última edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, EGO, la diseñadora Micaela Clubourg, Creative Director de Studio Cumbre, presentó su nueva colección titulada “Ya hemos estado aquí”. El nombre es toda una declaración: no habla de nostalgia ni de repetición, sino de continuidad. “Es una afirmación de lo que persiste y evoluciona desde la experiencia. El aquí y ahora no es solo un punto en el espacio-tiempo, es una declaración de presencia”, explica Clubourg.

La propuesta parte de una idea clara: habitar el presente como un acto casi de resistencia en un mundo que constantemente nos empuja hacia el futuro o nos ancla en el pasado. La diseñadora lo vincula con su propia historia familiar: la moda como resiliencia, como medio de adaptación frente a los cambios inesperados. Sobre la pasarela, esa reflexión se traduce en siluetas limpias, fibras nobles y tipologías universales como el denim, que nunca pierden vigencia. Los bloques de colores neutros y las caídas fluidas acompañan la forma natural del cuerpo, ofreciendo un lenguaje atemporal y consciente.

En Studio Cumbre, la ética y la estética no se conciben como opuestos. La diseñadora defiende la calidad por encima de la cantidad, apostando por fibras naturales, monomateriales y diseños versátiles. “Queremos vestir lo cotidiano sin renunciar a la belleza. Ropa sin logotipos, sin drama: prendas que susurran en lugar de gritar”, resume.

La innovación es otro de los pilares de la firma. El uso de tecnología acompaña todo el proceso, desde la inteligencia artificial aplicada al diseño hasta sistemas de trazabilidad mediante NFC y blockchain. La producción se realiza en talleres locales en Barcelona, pero siempre con la mirada puesta en la colaboración artesanal. En esta colección, Clubourg trabajó con artesanos del noroeste argentino y con una artista del vidrio afincada en Barcelona. Muchas de sus colaboradoras son mujeres migrantes latinoamericanas, cuya experiencia y oficio se entrelazan con las prendas para darles un valor humano. “Hay memoria en la materia, en el cuerpo, en la ropa. La novedad no siempre está en lo nuevo, sino en cómo volvemos a vivirlo”, afirma.

Reconocida en Europa como referente en sostenibilidad, Clubourg insiste en que el gran reto de la moda está en la materia. Para ella, la innovación pasa por reciclar lo existente y explorar fibras surgidas de residuos orgánicos, en un modelo que requiere tanto regulación como colaboración entre grandes y pequeñas escalas. “El futuro no depende solo de inventar nuevos tejidos, sino de aprender a reaprovechar lo que ya tenemos y de trabajar juntos como industria”.

La colaboración con artesanos ocupa un lugar central en su propuesta. No se trata solo de estética, sino de un modelo más humano y descentralizado de hacer moda. “Colaborar con artesanos es crear vínculos, sostener redes sociales y humanas. Diseñar también significa crear condiciones para que otros puedan crear”, reflexiona.

Su paso por la pasarela EGO reafirma el valor de la continuidad en su trayectoria. Para la diseñadora, este espacio representa tanto un punto de llegada como un nuevo inicio: un reconocimiento al esfuerzo y una plataforma hacia el futuro. Y aunque el premio Mercedes-Benz Fashion Talent es una posibilidad en el horizonte, para Clubourg lo importante es seguir mostrando la resiliencia y la pasión que han marcado su historia. “Respetar los materiales, la función y la belleza es esencial. Cada prenda posee identidad y equilibrio, pero al mismo tiempo debe estar al servicio de una vida más cómoda y plena. Diseñar significa imaginar un día a día donde lo común se transforme en algo estético, funcional y valioso”.

 

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