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Refugios urbanos donde concentrarse, escapar del calor y disfrutar de un cambio de escenario

Llega el calor y, con él, la búsqueda de espacios frescos donde seguir siendo productivos sin renunciar al verano. Con la ciudad a otro ritmo y los días más largos, apetece salir de casa y encontrar nuevos rincones desde los que afrontar la jornada.

 

Por eso, hemos preparado una ruta por algunos de los espacios para teletrabajar más apetecibles de Madrid, refugiarse del calor y disfrutar un poco más de la ciudad durante los meses de verano.

Arkose: trabajar, escalar y desconectar en un mismo espacio

Si lo que buscas es salir de la rutina, Arkose se posiciona como una de las opciones más originales de la ciudad. Con dos centros en Madrid (Cuatro Caminos y Carabanchel), este concepto híbrido va mucho más allá del coworking tradicional.

Pensado inicialmente como un paraíso para los amantes de la escalada, Arkose ha sabido evolucionar hasta convertirse en un espacio multifuncional donde conviven trabajo y deporte. Sus zonas de coworking están diseñadas para quienes quieren combinar su jornada laboral con momentos de desconexión activa, en un entorno dinámico y creativo.

Ambos centros cuentan con espacios cómodos y tranquilos, conexión Wi-Fi de alta velocidad y todas las facilidades necesarias para trabajar en solitario o en equipo. Pero lo que realmente marca la diferencia es su propuesta: la posibilidad de hacer una pausa, moverse, escalar y volver al trabajo con la mente despejada.

Hard Rock Hotel Madrid: la oficina con sabor a verano

No todos los días de teletrabajo tienen que transcurrir entre las mismas cuatro paredes. Para quienes buscan un cambio de escenario sin abandonar la ciudad, Hard Rock Hotel Madrid propone una alternativa capaz de transformar cualquier jornada laboral en una experiencia mucho más apetecible.

Su Roxy Garden se convierte durante los meses de verano en ese rincón inesperado donde responder correos, cerrar una presentación o enlazar reuniones resulta algo más llevadero. Rodeado de vegetación, con piscinacamas balinesas y una atmósfera relajada que invita a bajar el ritmo, el espacio ofrece una sensación poco habitual en pleno centro de Madrid: la de estar lejos de la ciudad sin haber salido de ella.

A media mañana, una pausa para refrescarse; a la hora de comer, una carta informal con opciones para compartir, hamburguesasensaladas o smoothies; y al terminar la jornada, el lujo de cambiar la pantalla por unos minutos junto al agua. Un plan que difumina la frontera entre trabajo y verano.

En Bruto: Croissants y café de especialidada

El primer café de la mañana sabe distinto cuando sale de un buen obrador. En Bruto, con locales en Salesas y Malasaña, ha conseguido convertirse en uno de esos lugares a los que muchos madrileños acuden tanto por sus cinnamon rolls como por las horas que pasan frente al portátil entre reunión y reunión.

Su propuesta gira alrededor de ingredientes de calidad, fermentaciones cuidadas y una selección de cafés de especialidad que han hecho de la marca una referencia para los amantes del buen café. A ello se suma una oferta de bollería recién horneadakombuchas artesanas y propuestas como su ya conocido coconut matcha latte, perfectas para acompañar una mañana de trabajo.

Cuando llega la hora de comer, la experiencia continúa con una carta de brunch que incluye bagelsfocaccias artesanaswaffles y tostas elaboradas con su propio pan de masa madre.

Entre el ir y venir de vecinos, estudiantes y creativos del barrio, En Bruto se ha consolidado como uno de esos espacios donde trabajar se integra de forma natural en la vida cotidiana de la ciudad. Porque hay reuniones que salen mejor con un flat white al lado.

Lamucca de Fuencarral: el sitio donde el portátil se queda a comer

En Fuencarral 95, Lamucca tiene su servicio de coworking en horario de 8:30 a 13:30 y de 16:30 a 20:30, que permite alargar la estancia entre trabajo, café y momentos de pausa sin cambiar de sitio.

La mañana comienza con café de especialidad y una oferta de desayunos que incluye tostadas de masa madre del obrador En Bruto, acompañadas de tomate, mantequilla y mermelada o bizcocho casero del día. A medida que avanza la jornada, la carta amplía las opciones con platos como huevos en distintas versiones, bowls de yogur o açaí, y recetas más completas como chilaquiles con pollo o huevos rancheros.

Con una estética desenfadada, el local mantiene el carácter vibrante de Lamucca incluso durante la jornada laboral. Además, es pet friendly, ideal para quienes no conciben el día sin su perro a su lado.

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