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El 5 de agosto se celebra el día de nuestras prendas íntimas y desde laCorsetera nos explican cómo conservarlas en perfecto estado para que estos esenciales en nuestro día a día dure más tiempo como recién compradas

Fuente: @palomija

La lencería (o, si somos verdaderamente precisos, la corsetería) es un elemento completamente imprescindible en nuestras vidas. Protege nuestras zonas íntimas, moldea, sujeta y, además, nos ofrece un espacio donde sentirnos guapas y seguras de nosotras mismas. A lo largo de la historia, hemos podido ver cómo ha ido evolucionando desde un simple trozo de tela o un ajustado e incómodo corsé, a encajes y tejidos delicados y sensuales, así como patrones y materiales que buscan, sobre todo, nuestra comodidad.

El cinco de agosto se celebra el Día Mundial de la Ropa Interior y se hace hincapié no sólo en su carácter funcional, sino también en la calidad, la elegancia, la sensualidad o la sutileza de estas prendas tan esenciales. Hacerte con un conjunto corsetero  maravilloso no debe estar relacionado sólo con buscar la aprobación de otra persona, sino como una forma de autocuidado y de amor propio.

No obstante, es importante tener en cuenta que su mantenimiento requiere más cuidados y delicadeza que cualquier otra prenda de nuestro armario. Para ofrecerles el mimo y la dedicación que se merecen, los expertos de laCorsetera nos dan las claves a tener en cuenta. Con ellas, tu ropa íntima se mantendrá como nueva.

Fuente: @hoskelsa

  • Guárdala en un espacio aparte. Parece evidente, pero resulta esencial que la coloques en un sitio diferente al resto de tu ropa. Así evitarás posibles enganches o roturas. Además, tus prendas íntimas se merecen su propio espacio.

 

  • Lávala a mano. Preferiblemente, ésta es la mejor opción. Evitarás que los tirantes se den de sí, que los aros se salgan o se deformen y que los colores se vean alterados (normalmente, más apagados y con tonalidades distintas a la original).

 

Resulta, además, mucho más sencillo de lo que pensamos. Sólo necesitaremos un recipiente, un detergente sin aclarado especial para este tipo de prendas y agua fresca. Tras tan sólo quince minutos de reposo, tus prendas íntimas se habrán deshecho de la suciedad y de los olores indeseados. Después, sólo queda escurrir con suavidad (no es necesario enjuagar) y dejar secar sin contacto directo con el sol. ¡Listo!

Fuente: @ashleygraham

 

  • Si lavas a máquina, utiliza siempre una bolsa específica para protegerla. Si no cuentas con el tiempo suficiente, también podrás hacer uso de la lavadora. Eso sí, siempre con una bolsa o red de lavado donde puedas introducir tu ropa íntima. De esta forma, evitarás enganches.

 

La bolsita especial para lavar la ropa interior de PrimaDonna, a la venta en laCorsetera, es un básico en cualquier kit de lavado. Se trata de una bolsa de rejilla de 100% poliéster en la que podrás introducir tus sujetadores y braguitas y que se encuentren seguras en la lavadora. Además de ahorrarte el problema de que se otras prendas se enganchen y puedan provocar roturas, cuenta con una cremallera que permite cerrar la bolsa y evitar, asimismo, que se salga la prenda íntima. Si no la tienes ya, deberías.

 

 

 

    • Escoge el programa de lavado delicado.Las prendas íntimas, así como los tejidos como la seda, requieren un programa de lavado específico que las respete y conserve lo máximo posible.

     

    • El detergente debe ser muy suave o líquido. Los normales o los blanqueantes la dañarán en exceso, con lo que apuesta siempre por aquellos dedicados a las prendas más delicadas.

     

    • El agua siempre debe estar fría o tibia. Como máximo, podrás llegar a los 30ºC, pues el agua caliente puede deformar o desgastar el tejido.

     

    • Evita la secadora y el sol. Este aparato estropea la delicada fibra del tejido rápidamente, con lo que deberás evitarlo a toda costa. Lo mejor es que lo dejes secar de forma natural, sin que le de el sol directamente para evitar cambios en el color.

     

    Con estos trucos, tu ropa íntima durará más que nunca. Pequeñas cambios a la hora de hacer la colada que, sin embargo, suponen una gran diferencia.