fbpx

“Quiero pensar que mi obra tiene esa energía tan fuerte que logra condicionar y transformar el espacio”.

Su sensibilidad para captar la belleza es especial, tras una tosca puerta sin numerar, como esos espacios ocultos a los que accedes por invitación, me recibe sonriente y atento Eduardo Barco (Ciudad Real 1970), guiándome al interior de su estudio, que también es su casa, donde vive tranquilo rodeado de pintura, escultura, mobiliario…que él ha creado. 

Lo primero que encuentro a mi paso es un jardín de plantas que Eduardo ha recuperado y vuelto a revivir con paciencia y dedicación, esa que aporta a todo lo que hace que es mucho, aún en tiempos difíciles. “Necesitaba parar un poco tras el confinamiento, he estado muchas horas trabajando, y ahora tranquilo miro los resultados. He retomado cuadros y estoy con la tesis de pintura, también escultura, muebles, cerámica… me gusta tocar todos los palos”. 

Ante mí se abre un espacioso y luminoso loft donde los cuadros se apoyan en el suelo, cuelgan de las paredes, paletas llenas de color, estanterias con cerámica…ocupan el espacio de forma natural, sin agresividad ni abigarramiento. Decidido y confiado su conversación es fluida, al igual que su cuerpo alto y delgado, que se curva y estira para enfatizar sus palabras como haría una simple y compleja línea con la que tanto se identifica “Es un elemento constructivo y a la vez destructivo, que empieza y acaba en un sitio, es algo muy rápido y no es frío, puede ser temerosa o con una seguridad pasmosa”. Elemento al que se enganchó hace años con la publicación en 2016 de “Pensamientos Lineales”, libro de escritura experimental del que surgió una exposición en el CEX de Ciudad Real. 

“MUNDO DE FUNANBULISTA” 

Su enganche con el mundo del arte no va solo con la línea, abarca mucho más, tanto que nunca ha dudado de seguir viviendo de un sector incierto pero muy gratificante al que llegó hace años desde el momento en que salió de su Ciudad Real natal rumbo a Salamanca, después Holanda y vuelta a Madrid donde los ánimos estaban por los suelos. “El último curso en Madrid, que fue muy bueno, me encontré con la gente quemada, estaban defraudados, mucho friki, gente rebotada de otras cosas, gente metida en bellas artes porque no contemplaron otras opciones quizá mejores para ellos, otros que lo hacían pensando que iban a ser profesor… la mayoría se quedan en otras facetas de Bellas Artes”. 

“TODO VALE” 

Pero el arte está enrarecido y no escapa a ese relativismo en el que vivimos, donde la única regla a tener en cuenta es que nos valga a nosotros mismos, asegura Eduardo al preguntar cuál es la corriente artística que se impone en este momento. “Relativismo total”, afirma sin dudar, y es evidente que no comparte esta corriente ya que su nivel de exigencia es tan firme que no hay etapa de frustración que se le resista, sigue conservando la chispa y ese hambre voraz por crear y transmitir energía positiva. “Hay momentos en que no sale nada y solo tiras material, todo depende del compromiso que tengas contigo mismo, me puede valer todo o nada, mi nivel de exigencia es superior. Para entrar en búsqueda debes estar en desequilibrio y despreciando lo de hoy y ayer porque lo que vale es lo de mañana. Me considero afortunado porque en esa búsqueda aprendo y me encuentro, lo paso bien”. 

¿Qué quieres transmitir?

Provocar un estado vital positivo y responder a ciertas preguntas que me hago en cada trabajo,  otra cosa es que tú lo puedas o lo quieras ver, un ejemplo, puedes ir al cine y estar pensando en otra cosa o de verdad estar metido en la peli, igual con un cuadro, puedes intentar entender o simplemente pasar de largo. Esto es como leer, para leer un libro necesitas conocer un alfabeto de letras. La cultura visual hay que formarla, no es un conocimiento gratuito. Tienes que conocer algo de la historia del arte para entenderla y cuando eso pasa, lo disfrutas al máximo. 

Tocas mucho palos. ¿En qué disciplina te sientes más cómodo?

El dibujo, es la esencia, papel y lápiz, después lo puedes escalar y transformar en mueble, mural o lo que se tercie, ese germen está en el dibujo. En tiempos en que no hay mucha demanda, no produces mucho pero sí ideas que dejas en los dibujos. Esas ideas son transversales, las utilizo para distintas cosas y es una suerte tener ese banco de imágenes. 

¿Cómo defines tu propia obra?

Mi obra soy yo. Trabajo conceptos como la sencillez, el equilibrio, materiales, texturas, color, el ritmo de una imagen y también los desencajes y desencuentros con los que también me identifico. Es un lenguaje extrapolable, que puedo llevar a mobiliario y otro tipo de cosas. Quiero pensar que mi obra tiene esa energía tan fuerte que logra condicionar y transformar el espacio. 

¿Es posible la autopromoción? 

La autopromoción es posible pero si lo haces todo…¿cuándo pintas?. Cierto que las galerías están de capa caída ahora, la gente hace puenting y accede al artista a través de redes sociales sin necesidad de intermediario. Pero las galerías se encargan del trabajo que no nos gusta como puede ser la relación con el cliente, almacenar, llevar a ferias…Rezo para que continúen. 

¿Quién pone el valor de tus obras? 

El valor lo pones tú, pero si hablamos de técnicas de mercado, hay profesionales que se encargan de esto. Hay un marketing, un mercado, campañas de publicidad, no es tan diferente a vender otra cosa, es un negocio. 

¿Cúal crees que es el principal motivo de compra? 

La gente desea, se enamora de las cosas, piensa que su vida será mejor si atesora uno u otro objeto… Yo compro para disfrutar, porque lo necesito. Muchos especulan o compran pensando que mañana va a valer, y es que tiene que valer hoy, te tiene que gustar a ti. Si es por inversión es porque tienen dinero, y lo mismo compran un solar que un cuadro o unas sneaker que están ahora de moda. 

¿Qué opinas del prototipo de artista introvertido que no trabaja por dinero? 

El dinero es necesario y nos gusta a todos!. Creo que hay prioridades en la vida y los artistas queremos tiempo, tiempo para trabajar. si mi prioridad fuera ganar dinero recurrentemente debería haber sido notario o  cualquier otra profesión donde el dinero llega a fin de mes. Yo soy rico en tiempo. 

¿Todos deberíamos tener acceso al arte?

El arte debería ser accesible para todo el mundo pero hay unos canales, yo no puedo tener un Guernica pero sí una reproducción, tener una imagen de algo ahora es muy accesible pero comprar es otra cosa,  me encantaría comprar muchas cosas pero no es posible, el arte es accesible pero delicado, no puede estar en mano de todos, hay gente que no sabe que lo necesita hasta que lo tiene. 

¿Qué opinas de las redes sociales?

Las redes sociales son un canal privilegiado de información, dicho esto, Facebook me parece un potaje que mezcla lo profesional con lo personal, y eso no me interesa. Instagram descubrí que es más visual, puedes establecer una separación clara, y me sirve para contactar y descubrir a otra gente, también puedo meter fotos de arquitectura, naturaleza, lo que me inspira. Creo que la función de las redes es muy positiva, no hace daño, cualquier medio de comunicación es bueno, otra cosa es el uso que tú haces de ello. También tengo web para quien quiera ver en profundidad mi obra y tirar de hemeroteca. 

¿Es buen momento para dedicarse al arte?

Siempre es buen momento para el arte, el arte tiene muchas ventajas, por mucho que trabajes estás fresco, no hay cansancio, hastío, hartazgo por lo que haces. 

¿En qué proyectos te veremos implicado?

Tengo pendiente una cosa en Zurich para la Organización Mundial de la Salud, un mural en un edificio que se postergó por protocolos y después por Covid, será para noviembre si no hay otro brote. Luego todo el trabajo que he desarrollado durante el confinamiento, textos, dibujos… Me gustaría darle forma en un libro, una publicación. 

La interacción con el público es fundamental, y si no podemos hacerlo físicamente, habrá que pensar en cómo se lee el trabajo de manera virtual. La educación artística hace que no haya analfabetos visuales, el nivel de cultura visual se basa en eso, en ver, en ver y en ver, mi formación ha sido sobre todo presencial de ver exposiciones. Cuando empecé a pintar todo esto de lo abstracto me parecía una tomadura de pelo y de repente un día descubrí que estaba haciendo eso, y más cosas, porque entendí que tiene unos valores y cuando ves lo que comunica te enganchas. Color, posicionamiento, polvo pintado donde hay un concepto de tiempo, una luz última del día, un amanecer… Yo puedo leer todo eso en los cuadros, eso está ahí si te has formado un poquito, una obra de arte, si es buena es inabarcable, hay millones de lecturas posibles. 

El tiempo decide si lo que hacemos será prescindible o fundamental para la Historia del Arte y si pervivirá en el tiempo.

Related Articles

Related