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Festival Teatro Clásico de Almagro

Encuentro de creadoras ‘La voluntad de un cuerpo’. Fotografía: Pablo Lorente

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro se cita este fin de semana con varias producciones que reivindican el placer, la emoción de la palabra y su poder para sanar heridas y tender puentes de diálogo. En la presentación de estas producciones, tres de ellas en calidad de estreno absoluto, han estado presentes el actor Pepe Viyuela, la arpista Sara Águeda, la actriz Eva Rufo, el director de escena Eduardo Mayo, la intérprete Lidia Otón y la dramaturga Brenda Escobedo, además de la directora Laila Ripoll.

Textos de grandes clásicos, como Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús o Lope de Vega se sucederán en el recital poético-musical Toda la noche m’alumbres, que El Vodevil estrena en el Corral de Comedias esta noche, con una segunda función mañana (en ambos casos a las 22.45 horas), bajo la dirección de Elena González y Pepe Viyuela, que integran también el elenco acompañados por la arpista Sara Águeda.

«Queremos pensar que este recital resulta más necesario que nunca en unos momentos en los que la cultura es atacada, perseguida y estigmatizada. Parece que ahora prima otro uso de la palabra mucho más instrumentalizado, que tiene la intención de enfangar el diálogo, pero la palabra nos cose y nos hilvana, y cose no solo heridas personales, sino también heridas colectivas», ha explicado Viyuela en relación a un trabajo que se sirve de la palabra para dibujar un viaje natural con el sonido y la música. La poesía, ha afirmado, «es más necesaria que nunca» y ha destacado que las «corrientes de la censura» nunca se impondrán al valor sanador de los versos. Sara Águeda ha destacado también la aportación de la música en la confección de «armonías que expanden y emocionan» unos textos brillantes.

Bajo la dirección de Laila Ripoll, Mañanas de abril y mayo llega hoy viernes a Almagro (y también lo hará mañana, día 22, a partir de las 20.00 horas, en la Antigua Universidad Renacentista de Almagro, AUREA) para llevar a escena una comedia de enredos y confusiones, donde se recrea un Madrid verde y florido, bucólico y sensual, en el que las jóvenes parejas de enamorados se confunden, engañan, se sorprenden, se buscan y se encuentran. Un texto de Calderón que adapta Carolina África y que regresa a los escenarios veinte años después de la versión que firmó el tándem formado por Miguel Narros y Andrea D´Odorico. Es, ha señalado, Ripoll, «una comedia muy fresca y divertida. Teníamos la necesidad de abrir las ventanas y que corriera el aire y esta obra es como tomarse un vaso de limonada fría». «La primera vez que abrí este texto —ha recordado— me vino a la cabeza algunas películas de Blake Edwards. Es también un homenaje al cine de esa época».

El programa de hoy viernes y mañana sábado acercará, además, a la Casa Palacio de los Villarreal (22.45 horas) una obra hasta ahora inédita sobre las tablas en el ámbito profesional. Se trata de La casa de los celos y selvas de Ardenia, de Miguel de Cervantes, coproducida por EscénaTe, la Fundación Juan March, Veranos de la Villa y el Festival Clásicos en Alcalá, y dirigida por Ernesto Arias a partir de la adaptación de Brenda Escobedo.

Escobedo ha reconocido durante la presentación de la obra hallarse frente a un texto que recibió ácidas críticas, una «obra maltratada que ahora tiene el orgullo de llevar a diez actores a escena que interpretan a 37 personajes en una sucesión de aventuras caballerescas, amorosas y pastoriles…». La actriz Lidia Otón, por su parte, ha destacado que la «función es tan importante encima del escenario como detrás», por su complejidad técnica, y ha defendido la necesidad de «estar con Cervantes en estos tiempos que corren».

La programación del Festival para este fin de semana incluye también el estreno de Yo deseo (recital electrónico de inconfesiones femeninas), de la compañía La Carne, que pone el acento en autoras de distintas épocas en un trabajo dirigido por Eduardo Mayo, con adaptación de Sergio Adillo, y Eva Rufo y Enrico Barbaro en escena. Para Mayo, este recital nace con el «ánimo de reivindicar el acto de la escucha, reivindicar la palabra y ponerla en contacto con la música». Yo deseo pone en diálogo partituras clásicas con la creación musical más contemporánea, elementos que convergen en un dispositivo visual. «Hace un año —ha recordado Eva Rufo— nació esta idea. Es parte de nuestra responsabilidad acercar al público contemporáneo a los textos clásicos y, aunque hay muchas maneras de hacerlo, nuestra sensibilidad se acerca mucho a la música electrónica. Había también un impulso personal: queríamos hablar sobre el modo en que las mujeres hemos nombrado nuestro deseo, colocarnos como sujetos de deseo y no como objetos de deseo».

Encuentro de creadoras

En la mañana de hoy se ha celebrado también en el Teatro Municipal el Encuentro de creadoras, cierre del taller «La voluntad de un cuerpo», dirigido por Vanessa Espín, con la participación de la directora de escena y dramaturga Laila Ripoll, la profesora de la Facultad Filosofía de la UCM y escritora Marifé Santiago-Bolaños, la licenciada en Dramaturgia por la RESAD Aurora Parrilla y la bailarina y coreógrafa Amaya Galeote. Las invitadas han participado, junto a los inscritos en el taller, en una lectura colectiva en la que se han intercalado textos clásicos como Fuenteovejuna, de Lope de Vega, con otros contemporáneos, como Jauría, de Jordi Casanovas, en una invitación a reflexionar sobre la violencia presente en obras de épocas tan distantes.

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