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joyería desigual

Incluye 20 piezas -bañadas en oro de 18 quilates o plata de 1ª ley y circonitas incrustadas- diseñadas por Gala Meyer

Desigual estrena su segunda colección de joyería. Se trata de una serie de 20 piezas, con baño en oro de 18 quilates o plata de 1ª ley y piedras incrustadas, que han sido diseñadas nuevamente por Gala Meyer. Con este lanzamiento, la marca consolida su línea de joyería y mantiene su apuesta por la calidad y los diseños diferentes y audaces, que expresan la personalidad de quien los elige y los lleva.

La colección se comercializará online en desigual.com y en España además en cuatro puntos de venta: las flagship stores de Desigual en Madrid (Preciados, 25) y Barcelona (Plaça Catalunya, 9), en la tienda de la T1 del aeropuerto de Barcelona y en la del Passeig de Mare Nostrum (en los bajos de la sede corporativa, frente al mar).

Las piezas apelan a personas que quieran demostrar su singularidad, tanto si ya forman parte de la comunidad Desigual como si conectan a través de ellas por primera vez con la marca. En palabras de Gala Meyer, “en las piezas, laten dos energías en armonía: una que yo interpreto como eminentemente femenina, por el propio mar y las formas de conchas y de corales y su relación con la matriz; otra más masculina, por el fuego y el sol”. “Creo -añade- que cada persona, según su equilibrio interior de fuerzas y energías puede conectar con unas o con otras”.

Anillos, pendientes, colgantes, chokers y brazaletes configuran esta colección, en la que predominan elementos como caracolas rotas, texturas de coral, estrellas y soles abstractos y destellos de piedras de suaves colores.

 

La inspiración

Bajo el concepto ALMAR (que conecta alma y mar), la colección es una metáfora de la oscuridad que conecta el fondo marino con la luz del sol de verano, una oda a la huellas de las olas y al paso del tiempo sobre las conchas y los corales, sobre nosotros mismos.

La propia Gala Meyer lo explica así: “En esta colección, hay piezas hechas con caracolas que recogí de pequeña. Con mucho cuidado, las guardaba, sabiendo que llegaría un día en que les encontraría una misión. Y ese momento ha llegado”, confiesa. “Las formas de las joyas están sacadas de los moldes de caracolas y de corales reales -explica-. A partir de sus formas y de sus texturas, he desarrollado cada una de las piezas, respetando la creación de la naturaleza y la intervención del tiempo, dejando que contaran sus propias historias -dice-, juntándolas como en un collage, entablando una conversación entre yo misma y lo que ya existe”.

El resultado son piezas que convierten algo cotidiano en algo precioso y simbólico. “Son como pequeños tesoros que cuentan grandes historias de los rincones del mar”, en palabras de la creativa.

El proceso creativo

Fue el propio fundador de Desigual, Thomas Meyer, quien al descubrir la faceta como diseñadora de joyas de su hija la animó hace unos meses a desarrollar una colección completa para la marca. Después de aquella primera incursión, llega una nueva propuesta.

“Crear esta segunda colección ha sido todo un reto. La primera vez no tenía, por decirlo así, expectativas o pautas: fue todo muy orgánico. En cambio, ahora, contaba con más información sobre qué les ha enamorado a los clientes de mis piezas y he conjugado sus expectativas con lo más importante para mí, que es el mensaje que comunica cada joya y la conversación que quiero entablar con el mundo”, cuenta Gala.

“Ha sido un proceso muy enriquecedor -añade-, he descubierto una nueva parte de lo que significa trabajar en una marca como Desigual”.

La creativa, graduada en Artes Visuales por el Bennington College de Vermont (EEUU), comenzó a experimentar con la joyería durante su maternidad y creó su propia marca, Zalio. Para la producción de las piezas y de las imágenes que acompañarán la comercialización de esta nueva colección de joyas, la diseñadora ha trabajado nuevamente codo con codo con los especialistas de producto y con el equipo de marketing de Desigual.

Sobre el proceso creativo, Gala lo explica así: “En la primera colección, modelé con mis manos cada pieza en cera. Ahora, he tenido un rol diferente, casi de intermediaria entre el público y lo que cuentan el mar y el tiempo a través de las conchas y los corales. He escuchado lo que cada una de ellos tenía que decir, qué mensajes ocultaban y los he trasladado a las piezas. Diría que ha sido un proceso de cocreación con la naturaleza”.

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