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Atelier couture

El Palacio de Santoña, sede de la Cámara de Comercio de Madrid, fue una vez más testigo del alto nivel de colecciones y del trabajo manual impecable que se desarrolla en los atelieres de nuestro país. Los pasados 17 y 18 de octubre, Atelier Couture celebró su 10 Edición con la madurez de una Plataforma que se posiciona como el escaparate nacional que honra a todas las generaciones que llevan realizando un trabajo artesanal de altísimo valor. Un posicionamiento que se reflejó en el interés y entusiasmo que mostraron más de cuatro mil asistentes que acudieron a la celebración: diseñadores, agentes del sector, instituciones, medios de comunicación, influencers del mundo de la moda y público general.

Los desfiles de Lorena Formoso, Raquel H., Francisco Tamaral, Anmargo, Brea, María Baraza, Adlib Ibiza, Carmen Alba, ASN Madrid, y Félix Ramiro, Jesús Segado, Susana Hidalgo, Rafael Urquizar de Málaga de Moda; y las exposiciones de Marina García, Franjul y Elena Fajardo de Málaga de Moda, dieron muestra de la pluralidad que representa la Costura artesana en el sector de la moda española y del valor de la “artesanía como arte”.

En la pasarela se presentaron desde clásicas creaciones a inusuales propuestas que sorprendieron por el elevado nivel de originalidad, en las que la alta artesanía fue la protagonista. Propuestas para bodas, ceremonia, invitada, fiesta, alfombra roja, y una representación de un gran número de sectores que confluyen alrededor del mundo de las celebraciones; tanto para la mujer como para el hombre, así como para un público “genderless”.

A través de los salones del Palacio se disfrutaron vestidos ideados para diferentes tipos de celebraciones, desde tradicionales propuestas a las más arriesgadas e inusuales: novias de playa, de invierno, y aquellas que rompían con lo establecido empleando el negro y el dorado en trajes y vestidos. Mujeres casi palaciegas que parecían estar integradas en el espacio y que trasladaban a otra época, pero recreadas tal y como serían hoy en día. Creaciones majestuosas en las que fueron protagonistas las capas, los abrigos para la mujer y también para el hombre.

La diversidad de la moda masculina tuvo un lugar destacado en desfiles donde se vieron representados públicos con perfiles muy heterogéneos y a través de propuestas muy arriesgadas que se desligaban de los estereotipos sociales actuales.

Se vio mucha Costura, patrones muy estudiados con una gran variedad de volúmenes y formas, y un elevadísimo nivel de tejidos con acabados exquisitos. Destacaron las mezclas de materiales y las superposiciones, prendas muy convertibles y reutilizables que se podían llevar a un look más casual, como las blusas y faldas con bolsillos. Muchos vestidos se convirtieron en lienzos pintados a mano, y las ornamentaciones con flecos, la pedrería, las flores y bordados manuales aportaron en muchas ocasiones, aires de fantasía.

Colecciones provenientes de diferentes regiones de España, eclécticas expresiones textiles de moda artesanal con denominación de origen, aludían a su cultura más tradicional a través de los cortes y de los detalles, de forma elegante y muchas veces muy sutil.

 

 

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