La importancia del diagnóstico y tratamiento
Los Trastornos de las Conductas Alimentarias constituyen la tercera enfermedad crónica más frecuente en las sociedades occidentalizadas. En España, las cifras actuales señalan una prevalencia del 0,3% para la Anorexia Nerviosa, del 0,8% para la Bulimia Nerviosa y del 3,1% para el Trastorno por Atracón y Trastornos de la Conducta Alimentaria no específicos entre la población adolescente de los 12 y los 21 años según datos de ACAB.
La mayor incidencia se produce entre los 12 y los 18 años, pero cada vez hay más casos donde el inicio es antes, en torno a los 8 o 9 años. En parte, este aumentose relacionado con el aumento de la presióna tener un determinado físico a través de las redes y medios, así como el acceso a las redes cada vez mayor y a edades más tempranas.
La prevención y el diagnóstico temprano son cruciales en los Trastornos de la Conducta Alimentaria. El abordaje terapéutico en una etapa inicial reduce en gran medida las complicaciones físicas, así como las consecuencias asociadas en el estado de ánimo y favorece una mayor efectividad del tratamiento
«Una intervención temprana no solo ayuda a reducir el sufrimiento individual, sino que también disminuye las complicaciones graves a largo plazo», confirma María Quevedo, directora detratamiento de Recal.
Mejor prevenir que curar. Este es uno de los objetivos primordiales del Centro Recal TA.“Nuestro programa pretende intervenir de forma que el trastorno alimentario no se agrave, fortaleciendo los factores de protección y detectando tempranamente las señales de alerta”, afirma Gadea. “Quererse tanto por fuera, como por dentro es clave, y es que la imagen corporal no es solo los que vemos en el espejo, son también los sentimientos y emociones en relación a nuestro cuerpo y se van construyendo a lo largo de la vida”, añade.
Es importante observar posibles signos como la utilización injustificada de dietas estrictas, control odescontrol exagerado en la forma de comer, pérdida de peso o aumento significativo, sentimientode culpabilidad por haber comido, comportamiento alimentario inusual como jugar con la comida,esconderla o trocearla muy pequeña, visitar el baño después de cada ingesta y pérdida de lamenstruación. Estos indicadores son fundamentales para identificar posibles problemasalimentarios y estar atentos al bienestar de nuestros seres queridos.
En estos casos el entorno familiar es muy importante, donde tiene que haber de base una aceptación de la diversidad corporal, evitando actitudes como los comentarios peyorativos en relación a los cuerpos de nuestros hijos o la implantación de dietas estrictas solo por motivos estéticos. “Una de las claves para evitar el desarrollo de un trastorno alimentario es la comunicación. Preguntarles a nuestros hijos cómo están o cómo se sienten es fundamental”, confirma la psicóloga Paula Gadea.
Todas estas herramientas que ofrece el Centro Recal TA están al alcance de cualquiera que seencuentre en una situación como esta. Por ello, no dudes en ponerte en contacto con ellos, dondecualquiera de los profesionales como Paula, te orientarán en loque necesites