En general, China fue un impacto bastante grande para mí. Supongo que parte de la culpa la tendría Mongolia. Venía de allí, el país menos poblado del mundo, y pasé a China, el más poblado del mundo. Después de un mes en la paz más absoluta, de dormir en tienda de campaña en mitad de la nada, de relacionarme más con animales que con personas…. Cojo un tren (no cualquier tren, ¡sino el Transmongoliano!) cruzo la frontera y en 22 horas, me planto en Pekín, una ciudad lleeeena de gente.
En China todo me resultó un poquito más complicado. En general, los carteles, indicaciones,
menús, etc, etc están en chino, ni rastro del inglés…

Además, en China todo es distinto. Ni siquiera el marcar los números con las manos es igual que en el resto del mundo. Por ejemplo, si quieres decir 10 con las manos, no tienes que sacar todos los dedos, sino que se marca con el símbolo de “ójala”, es decir, cruzando el índice con el corazón. Un lío, sí.
Por otro lado, está la comunicación con los chinos. En general es bastante complicada, o al menos esa sensación tuve yo. Muy pocos chinos saben inglés y los pocos que lo hablan están en las ciudades más grandes. Olvídate de hablar inglés en los pueblecitos.
Es por esto que me costó más conocer a la gente local, sus costumbres y demás curiosidades, que en China las hay a montones. Además, dado su sistema político, es muy muy difícil que un chino o una china te hable abiertamente de sus limitaciones y vidas privadas. Pero no iba a irme de China sin ahondar un poquito más en estas cuestiones. Así que busqué un voluntariado en el que mi labor era enseñar inglés en una escuela de adultos mediante conversación directa. Utilicé esto para entablar conversación con gente que me iba a entender y que tenía que contestar a mis preguntas para practicar el idioma. Buena técnica.
Aquí me hablaron sobre la restricción que habían tenido durante tantos años de tener un solo hijo, por ejemplo. No entendía cómo podían controlar este tipo de cosas en un país con tantísima gente, pero era fácil: inyectando el miedo en la población. En general, creo que esta es la forma de controlar a la ciudadanía. Una pena que no nos demos cuenta de todo lo que podríamos conseguir si nos uniéramos y lucháramos juntos por nuestros intereses y nuestros derechos.

MI RUTA

 

Recorrí desde Pekín hasta Guilin, pasando por Pingyao, Xian, Yangshuo… y otros lugares impronunciables. Lugares tan increíbles como Los Guerreros de Terracota, la Ciudad Prohibida, la grandiosa Muralla China o el río Li. He de decir que andar sobre parte de la muralla, me hizo muchísima ilusión. Era algo que siempre había soñado hacer, algo que incluso me imaginaba utópico. Para acceder, hay una zona restaurada, que es donde te dejan todos los autobuses y tours turísticos, pero oye, ¡de la gran muralla quedan más de 8000 kms en pie! Así que, no es nada difícil acceder en cualquiera de los otros 7999 puntos y, por supuesto, de forma gratuita.
Y esto fue lo que hice, escalar la montaña sobre la que está construida y pasar a la muralla por uno de esos 7999 kms que no están restaurados, que están tal cual lo construyeron los pobres trabajadores chinos hace más de 2000 años.

Curiosidades

En China hay muchas, muchísimas curiosidades. Me llamó mucho la atención que, al menos por los lugares por los que yo pasé, no existían platos tan típicos como el pollo al limón o el pollo con almendras. ¡De hecho, no sabían ni lo que les estaba diciendo!. Me pregunto desde entonces, de dónde sacan los chinos que tienen restaurantes en España sus platos estrella… No obstante, la comida es riquísima, aunque a veces demasiado picante.

En China se comercializa absolutamente todo, incluso estas pobres tortugas, pintadas y metidas en tuppers de plástico… otra de las muchas atrocidades de las que somos capaces los seres humanos.

Montan fiestas a diario, en cualquier plaza de cualquier pueblo puedes encontrar bailes o karaokes improvisados a los que siempre eres bienvenida. Aunque no entiendas nada, siempre puedes bailar.

También hay chinos musulmanes…

Las motos en China tienen sombrilla, esta en concreto era de Hello Kitty, muy curioso.

La verdad es que necesitaría muchas hojas para contar todas las curiosidades que vi y viví en China, pero como conclusión diría que es una cultura muy rica, distinta y digna de conocer. Os animo a viajar a China y a salirte de las grandes ciudades, donde están las grandes empresas. La china rural tiene mucho que ofrecerte.

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