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Su cocina fusión con acento balear y producto de proximidad tiene como filosofía un profundo respeto a la materia prima basándose en el Mediterráneo como principal protagonista
 

Cristina Galmiche

No es casualidad que medios como The New York Times hayan señalado recientemente su predilección por la isla de Formentera. Tierra de bosques autóctonos, campos de labranza y antiguos caminos enmarcados por muros de piedra que llevan al mar, la isla acoge desde hace trece años el complejo de suites y villas situado en este inmejorable escenario y que da nombre a Paraíso de los Pinos. Producto de un equilibrio entre un cuidado diseño y una situación única para descubrir toda la isla en cuestión de pocos minutos.

Totalmente integrado en su singular paisaje, este establecimiento toma su nombre de la zona rural en la que se encuentra y quiere ser consecuente con ello también en su propuesta gastronómica. Con una honesta propuesta gastronómica defensora del sabor, el restaurante Es Mal Pas se sitúa en el patio central del complejo, mirando a su abundante piscina y gozando de una terraza abierta pero techada, para poder ser aprovechada durante toda la temporada. Así, entre las flores autóctonas, el níveo blanco y la madera combinada de sus construcciones y el intenso azul del cielo con el que se funde la finca, el restaurante propone suerte de propuesta gastro que apuesta por la fusión y experimentación, pero basada en el producto local y balear como insignia.

Detalle de la terraza del restaurante con la piscina del complejo al lado

Cocina creativo-mediterránea para sorprender

Destacando las recetas con un marcado acento mediterráneo a la vez que una buena dosis de vanguardia, Es Mal Pas representa el compromiso de Paraíso de los Pinos con la cocina creativa sin dejar de lado la esencia de la tradición mediterránea. De la mano del chef Arnau Santos, los platos adquieren una innovadora reinterpretación de nuestra cocina mediterránea más tradicional con deliciosos matices internacionales. Santos, que cursó estudios en la Escuela de Gastronomía de Valencia y se formó más tarde en países como Francia, Polonia o Inglaterra, también tiene formación en cocina macrobiótica (que estudió en Saint- Gaudens) o I+D (como parte de reconocidos establecimientos gastronómicos del Reino Unido), lo que le aporta otra dimensión a la propuesta desde el momento en el que es concebida.
Así, platos como el carpaccio de gamba roja con papada ibérica, el tomate glaseado con agridulce de soja y sopa fría de sus jugos o el arroz meloso con pulpo y gambas representan lo mejor de la fusión más regional con un toque distintivo también gracias a las verduras y hortalizas procedentes de huertos cercanos y de producción insular.

Una experiencia a medida

Junto al restaurante, el exclusivo alojamiento ofrece servicios tan exclusivos como solárium pista de tenis, zona lounge (o haima) y zona relax, además de un servicio de concierge 24 horas, bicis eléctricas y meharis ecológicos que alquilar para que los visitantes puedan descubrir la isla a su ritmo y disfrutar de tantas experiencias personalizadas como quieran; desde visitas guiadas por la isla hasta itinerarios de senderismo o visitas a playas ad hoc. Tanto es así que Bustos suele recomendar a los clientes, cada día y en función del viento de la isla, una ubicación u otra para pasar el día frente al mar.

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