Cuando entramos en Kazajistán la sensación fue la de “volver a la civilización”. Atravesamos la frontera desde Kirguistán en una mini furgoneta destartalada en la que íbamos más personas que asientos. Todo típico de países en vías de desarrollo, como Kirguistán. Pero la sorpresa fue llegar a Almaty (antigua capital de Kazajistán) y encontrarnos con avenidas con semáforos, señales y pasos de cebra, parques, fuentes, coches iguales que los de Europa, limpieza en las calles… vamos, ¡que perfectamente podríamos estar en España!

Al igual que cuando fuimos a Kirguistán (hablo en plural porque aquí sigo viajando con mi hermano, aquel que os conté que siempre asegura la aventura), no teníamos ni idea de lo que nos íbamos a encontrar, y nos sorprendió mucho este aspecto. Y es que, Kazajistán es un país rico, aunque también he de decir que esta riqueza se nota más que nada en las ciudades grandes, una vez que te adentras en la zona rural, toda cambia un poco.

Cuando decía en España, antes de iniciar mi viaje, que iba a ir a Kazajistán, todo el mundo lo asociaba a Afganistán, Pakistán y la guerra… pero no. Kazajistán es un país rico económicamente hablando, aunque en este caso, también lo es por su gente. Cuenta con muchos recursos naturales como petróleo y gas, por eso tienen más dinero que el resto de los “stan”. Por cierto, ¿Sabéis lo que significa esta palabra? -Stan significa “tierra” y “Kazakh” se traduce como “hombre libre e independiente”. Entonces, Kazajistán significa “tierra de hombres libres e independientes”. Recibió este nombre al dividirse la antigua URSS, de la que formaba parte.

Toda esta historia nos la contó un hombre, que nos recogió en su coche, junto con su hijo, cuando hacíamos autoestop. Llevábamos 10 minutos parados en la carretera cerca del pueblo de Ayagoz (un pueblo sin nada perdido en mitad de la nada), cuando apareció Talgat, nuestro papá kazajo, y sin dudarlo nos montó en su coche. 

Él no habla nada de inglés, pero iba su hijo de 13 años con él, y como había estudiado en el colegio, pudimos mantener una conversación con ellos. Mi hermano y yo nos dirigíamos a Semipalatinsk, para poder cruzar la frontera con Rusia desde allí (era el único bus público que habíamos localizado para cruzar. No hay nada de información sobre esto en internet, y ninguna de las personas a las que habíamos conocido, habían cruzado antes por tierra de Kazajistán a Rusia). Pero Talgat tardó poco en decirnos que era mucho mejor si nos íbamos a Oskemen, ciudad donde él vivía, y buscábamos algo desde allí. Por supuesto se ofreció a llevarnos hasta allí (5 horas de coche), y pronto nos ofreció su casa para dormir y su ayuda para cruzar la frontera.

Así que así, de la nada, apareció nuestro ángel, en mitad de la carretera, y nos alojó durante 3 noches en su casa, nos dio de comer, nos presentó a su familia y nos buscó un coche para cruzar Rusia hasta Mongolia. Todo sin esperar ni querer nada a cambio.

Me baso en esta experiencia para decir que Kazajistán es rica gracias a su gente, pero también os cuento, que cruzamos los 1100kms que hay entre Almaty y Oskemen a dedo, y solo conocimos personas amables que nos llevaron en sus coches con una sonrisa en la boca.

¿Y QUÉ HAY EN KAZAJISTÁN?

Pues si te preguntas por qué deberías ir a Kazajistán, te cuento que te sorprendería la cantidad de paisajes increíbles que puedes visitar en este enorme país (el más grande sin salida al mar del mundo. Y si os preguntáis por el Mar Caspio, con el que hace frontera, pues por lo visto no se cuenta como mar, sino como lago. Cosas del vocabulario diría yo…)

En el sur, junto a Kirguistán puedes encontrar preciosas montañas de hasta 5000 metros, todas ellas pertenecientes a la cordillera Tian Shan. Nosotros subimos el Tourist Peak, de 4000 metros.

Podrás ver lagos glaciares de aguas turquesas, kilómetros y kilómetros de estepa (la mayor parte del país son bastas extensiones que se pierden en el horizonte), desiertos y hasta un cañón.

Nosotros en concreto, hicimos la ruta del oeste del país. No teníamos nada marcado, pero al no conseguir la visa China ni en Kirguistán ni en Kazajistán (¡¡menudo calvario lo de la visa de China!!), nos vimos obligados a cruzar por Rusia para llegar a Mongolia, y nuestro recorrido se marcó solo.

Pero como todo lo que me ha sucedido en el viaje (y al final me doy cuenta que en la vida…), al final salió muy bien.

Visitamos los lagos Kolsay, Karkaraly y Bayanaul, tres auténticas maravillas. Y pasamos dos días y una noche en el cañón Charyn, al que llaman el pequeño cañón del Colorado. Por supuesto llegamos a todos estos sitios a pie o gracias a la ayuda de las maravillosas personas que nos transportaron y ayudaron, por lo que el camino estuvo lleno de aventuras, aunque también momentos duros. Como fue despertar en la tienda de campaña, en mitad del cañón al que habíamos llegado caminando de noche, y ver que no había ningún sitio para coger agua. Ya no para lavarnos, cosa que pasa a un segundo plano, sino para beber… pero insisto, como todo en el viaje, al final salió muy bien. Comenzamos a andar, con todas nuestras cosas en la mochila, y llegamos a un oasis con mucha agua y hasta un hotelito donde pudimos desayunar una comida riquísima.

Como dice mi madre: tengo una flor en el….

Anímate a descubrir lo desconocido de este país, te aseguro que te sorprenderá.

 

 

CURIOSIDADES

La principal curiosidad de Kazajistán fue ver que se beben la leche de yegua fermentada. Si, has leído bien. Fermenta la leche para bebérsela… Eso le da un sabor agrio malísimo. Es como si estuviera cortada. ¡Repugnante!

La moneda de Kazajistán es el Tenge, ¡y es precioso! Es la moneda más rica de los stan, lo que conlleva a que todo en Kazajistán es más caro que en el resto de países de alrededor, lo que no quita que puedas dormir en hostalitos muy dignos por unos 5€ al cambio.

En Kazajistán hay muchísimas águilas. Hay águilas por todos lados, ¡además son enormes!

 

 

 

 

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